chorlitejo patinegro

El gofio: leyendas y verdades del ñaco canario

Dada la inmediatez de la anhelada aparición de las reflexiones de mi queridísimo disertador sobre los mitos y realidades de este manjar canario -de origen bereber y consumido por los guanches-, desearía mostrarle mi agradecidimiento -sempiterno, por cierto-, por compartir su siempre cuidada y fina narrativa, ya sea en verso, en prosa, o presentando sutil, pero sencillamente, los hechos tal y como él los percibe, con aquel lector que lo desee, en esta sencilla bitácora. ¿O no?

No se me ocurre mejor manera -ni, humildemente, sé- de realizarle mejor homenaje que presentar esta oda, escrita por el canario Abel Soria  (que curiosamente no era canario por haber nacido en Canarias, sino por ser el gentilicio de los habitantes de los nacidos en el departamento uruguayo de Canelones) y cantada por José Ernesto Chichet, el que fuera popularmente conocido como Julio Gallego.

HIMNO AL GOFIO

Cuando Tata Dios pobló
los distintos continentes
hizo razas diferentes
que a su antojo modeló.
Y a cada pueblo le dio
los recursos necesarios,
pa Italia sancochos varios,
pa los griegos uva’ y nueces,
arroz pa los japoneses
y gofio pa los canarios.

Por eso, como el canario
pa comer gofio no hay dos,
porque fue nombrao por Dios
único destinatario.
Le confió hasta el recetario
pa que él mesmo lo elabore
y él solito lo devore
con un especial distingo
de a’i que no haiga un solo gringo
que al probarlo no se atore.

Si usté’ es canario aproveche
cuando arrecien las heladas
y échelo por cucharadas
nadando sobre la leche.
Pero en cuanto se lo eche
zámpeselo ligerito
que es mucho más exquisito
sin que se le vaya al fondo,
y un buen canario redondo
debe comerlo crudito.

Algunos lo hacen hervir
antes de echarlo a la taza
o lo hacen pellas con grasa
fáciles de digerir.
Tiene modos pa elegir
y hasta la gente pituca
lo entrevera con azúcar
y engulle la mezcla seca
o al probarlo con manteca
se relambia hasta la nuca.

Misturao con chicharrones
o con puré de zapallo
le asienta mejor al pallo
sin causar retortijones.
En tuitas las ocasiones
‘s un aliado verdadero
pa echarle al viso carrero
como al tocón de las trillas
pa reforzar las morcillas
o ‘spolvorear el puchero.

Con calostro y en verano
si hace ronchas en el rostro,
será culpa del calostro
porque el gofio es lo más sano.
Puede bajarle la mano
sin miedo que lo indigeste,
y, aunque el clima no se preste,
trate de andar engofiao,
que es como estar vacunao
contra cualesquiera peste.

Una desgracia tremenda
fue la de Cristín Calero
que cuando quizo heredero
se le amachurró la prenda.
Pero ese año la molienda
fue abundante como pasto
y al gofio le hicieron gasto
con tanta dedicación
que dende aquella ocasión
la partera no da abasto.

Yo, que soy de Canelones,
gracias a gofio y al cielo
nunca he tenido un urzuelo
ni uñeros ni zabañones.
A un canario esas cuestiones
no le dentran ni con nada
y aunque haiga gente atrofiada
verán que yo no me atrofio
mientras pueda comer gofio
con tuita la canariada.

Sin embargo, no sería de justicia terminar este exordio, a modo de preámbulo, sin agradecer a Sergio y Arturo (La parroquia del Monaguillo) mis primeras vicisitudes con el cocho.

Anuncios

1 comentario

  1. Antonio

    He de principiar por manifestar el honor que supone para este humilde servidor, colaborar con esta sección en el blog del chorlitejo patinegro. La calidad de contenidos y la del propio iniciador del mismo, la vinculación que me une a él, su gallarda presencia y refinada prosa, hacen que me obligue a cuidar el estilo en aras de mantener el elevado nivel alcanzado en un breve espacio temporal.
    Esta nueva sección no dudo será de gran interés para todos nuestros lectores, no tanto en cuanto por los escritos del que suscribe, al que la divina providencia no tuvo a bien dotarle ni de la suficiente capacidad de comprensión de los más elementales acontecimientos cotidianos (ni que decir tiene de sus causas), ni del gracejo necesario para poder compensar la falta de aquella, si no por el interés que va a despertar un producto que la humanidad sabía que se encontraba en algún lugar del universo sensible, pero que se hacía necesario rescatar del ostracismo antes de que pasara a convertirse en un mero arcaísmo lingüístico: EL GOFIO CANARIO.
    Este pseudoescribano, no puede dejar de conmoverse al escribir el nombre del GOFIO por las connotaciones sentimentales, a la par que alimenticias que conlleva tan lindo sustantivo, y que con el beneplácito del culto lector, procedo a escribir con mayúsculas.
    Pompeya: leyenda y mito versus realidad.
    Han sido innumerables los escritos y leyendas que hacen referencia al GOFIO CANARIO. Jkalkej luwwww, ejlwjf, kuklekj lkiuelñskjkjñkj ja9eu 800 9 ¿?¿ ikeijk lel………………… (si el distinguido lector encuentra grafías inconexas y sin sentido alguno, que adolezcan de las necesarias coherencia y cohesión para la comprensión del mensaje, se debe a la profunda emoción que siente su seguro servidor al escribir su nombre y a la que ya se ha hecho referencia con anterioridad, y que le impiden temporalmente dar sentido a su humilde obra).
    ¡En efecto! (como queriendo decir que así es). Cuentan las crónicas que un tal “Pepe el fabricante de botijos” (llamado así porque su nombre era José), el cual vivía en tiempos de los esplendores de Pompeya, procedió a narrar acerca de las andanzas de un dragón llamado “Suskeptenakos esktrecnios all-ljommenair youssef limjain jofer” y que traducido viene a querer decir “el dragón mu grande que tenía un güevo más grande que el otro porque le picó una mosca cojonera de filiación desconocida”. Pues bien, este dragón, al que a partir de este punto me tomaré la licencia de llamar María del Mar (les agradecería que tuvieran a bien no preguntarme el porqué, dado que este sencillo redactor es desconocedor de ello), un aciago día tuvo la visión de Ramos fallando un penalti en las semifinales de la copa de Europa, lo que desembocó en una inconmensurable y devastadora furia que hizo que lanzara a los cuatro vientos todo el GOFIO jokie ñai3lñiñl . … ¨lkç.-jekal•••••@#€¬¬….. que tenía almacenado en la despensa de su guarida para pasar el invierno y no le ocurriera lo que a la cigarra de la bien conocida fábula (por cierto, alguien debería cargarse a la puta hormiga). Tamaña descarga de irá desembocó en la caída del producto sobre Pompeya, que provocó que sus simpáticos, joviales y dicharacheros habitantes y sus acogedores lares quedaran cubiertos por tan noble alimento.
    ¿Verdad? ¿Ficción? ¿Mito? ¿Ronaldo? ¿Messi? Si la efímera existencia que conduce a nuestro destino no nos lleva a desembocar en la verdad, ¿a quién le importa? ¿no es más digna y feliz dicha disfrutar como puercos en el lodo de… el… GOFIO? spdf eaaaes@#23€€ (()fael lekjakljñaejñlk .,2+3sdef 3’098i3.
    No quisiera cansar a los visitantes del ilustre blog en esta primera disertación. En próximas fechas y, si es del interés de la ilustre concurrencia internauta, pasaré a describir los orígenes y otras disquisiciones metafísicas, verbigracia: “El mármol y su relación con el GOFIO lekjlksjelll ielsñkes……lkjj 8998 laslkejsl, secao al sol”, “Diamante y gofio @€®####®f q3w#w3 r kejkljlk: ¿quién raya a quién?”
    Dios os guarde.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: